LA PROPUESTA NACE DE LOS SCOUTS Y MUESTRA QUE ELLOS, SÍ PUEDEN.

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Este 5 de septiembre se celebra en nuestro país el Día del Scout, un
movimiento educativo voluntario, apolítico, sin distinción de raza y religión y la integran más de 28 millones de miembros alrededor del mundo. Fue fundado en el año 1907, por el inglés Robert Baden-Powell, quien en su momento lo definió como “un gran juego alegre al aire libre que crea buenos ciudadanos para la sociedad”.

En Balnearia, Melani Gorgerino forma parte, desde hace varios años, del grupo Scout “San José”, y hace unos meses comenzó con un proyecto solidario. “La idea nace del Grupo Scout Internacional. Es una rama que propone a cada chico realizar un trabajo para poder ayudar a otros”, nos cuenta Melani, que actualmente trabaja en la ciudad de Córdoba como profesora de educación física en una fundación integrada por chicos con discapacidad.

¿En qué consiste? Una vez al mes, 10 chicos de Balnearia, mayores de edad (por cuestiones de cobertura del seguro) preparan pizzas para vender a la comunidad, y el dinero que reciben lo dividen entre todos los que fueron a trabajar ese día.

“Es una oportunidad laboral, para que tengan la vivencia del mundo del trabajo, como el de cumplir un horario, realizar determinadas tareas y recibir una remuneración por eso. Con este proyecto mostramos que ellos pueden realizar un montón de cosas”, nos dice.

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El 2 de agosto se hizo con gran éxito la primer venta. Las elaboran en la sala de producción del Instituto Santa Teresita. Las pre-pizzas las compran, así que a la tarde, ellos empiezan a preparar la salsa, cortan las cebollas, ponen el queso y a la noche ya están listas. Las venden a través de las redes. También, colaboran alumnos del colegio y gente, que además, quiso sumarse.

“Cuando se habla de discapacidad se piensa en la limitación, y yo busco enfocar las capacidades que ellos tienen porque pueden realizar un montón de cosas. Además, están muy contentos”, afirma Melani, que agradece al Instituto por abrirle las puertas y permitirle usar el espacio, como también a su mamá que es la encargada de comprarle, en la semana, los materiales.

Ahora en septiembre se hace una nueva producción, pero en diciembre el proyecto termina. ” No quisiera que esto quede en la nada. Tengo muchas ganas que esto alguien lo continúe. O que los chicos puedan trabajar en otros lugares. Si alguien lo pudiera seguir, eso estaría muy bueno: el municipio, el colegio… Y van a tener mi compra de pizzas por siempre! finaliza.

El trabajo se llama Proyecto Todo Incluído y lo podés seguir en facebook.

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